John Johnston, destilador y granjero local, fundó en 1816 la primera destilería legal en el pueblo de Lagavulin (isla de Islay, Escocia). Permanece tranquilo destilando despacio y a oscuras en viejas barricas de roble (europeo y americano) durante 16 años hasta su embotellado. Es ligero, pleno y complejo, dulce, ahumado y cálido, con sabor picante ahumado que va creciendo. Al final es muy largo, limpio y lleno de humo.